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viernes, 19 de abril de 2019

Liturgia ortodoxa en la Adoración de la Santa Cruz


¡Alégrate! Cruz Portadora de la vida;
oh Paraí­so res­plandeciente de la Iglesia;
Tú que nos has brotado el madero de la incorruptibilidad
y el gozo de la gloria eterna.

Que por Ti,
las multitudes de los demonios serán expulsadas,
las Huestes Angelicales, al unísono se regoci­jan
y las asambleas de los fieles celebran.

¡Oh arma in­vencible y fortaleza inque­brantable,
victo­ria de los fieles y gloria de los sacerdote!;
concédenos llegar a la Pasión de Cristo
y a Su Re­surrección.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

¡Alégrate! Cruz portadora de la vida,
victoria invencible de la buena ala­banza,
puerta del Paraíso,
fir­meza de los fieles y júbilo de la Iglesia;
por la cual, la maldición desapareció y se desvaneció,
el poder de la Muerte fue aniquila­do
y  no­sotros fuimos elevados de la tie­rra a los Cielos.
Oh arma irresis­tible y combatiente de los demonios,
gloria de los mártires,
verdadero adorno de los piadosos
y puerto de la salvación
que otorga al mundo la gran misericordia.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Liturgia Ortodoxa. Maitines del Domingo 1 de Cuaresma


¡Ábreme las puertas del arrepentimiento,
Oh Dador de la vida!
Porque, de madrugada,
mi alma se apresura hacia el Templo de Tu Santidad,
acercándose en el templo de mi cuerpo,
enteramente profanado.
Pero, como eres Compasivo,
purificarme por la compasión de Tus Piedades.

¡Facilítame los caminos de la salvación,
Oh Madre de Dios!
Porque, he profanado mi alma con pecados horrendos
y he consumido toda mi vida con la pereza.
Pero, por Tus Intercesiones,
purifícame de toda impureza.

Tenme piedad, Oh Dios, según Tu Amor,
por Tu Inmensa Ternura borra mi delito.

Cuando medito en las multitudes de mis obras malas;
tiemblo, yo miserable, considerando el temible Día del Juicio.
Pero confiando
en la ternura de Tu Compasión,
como David, a Ti exclamo:
“Tenme piedad, Oh Dios,
según Tu Gran Misericordia.” 

viernes, 14 de abril de 2017

Liturgia ortodoxa en la Adoración de la Santa Cruz


¡Alégrate! Cruz Portadora de la vida;
oh Paraí­so res­plandeciente de la Iglesia;
Tú que nos has brotado el madero de la incorruptibilidad
y el gozo de la gloria eterna.

Que por Ti,
las multitudes de los demonios serán expulsadas,
las Huestes Angelicales, al unísono se regoci­jan
y las asambleas de los fieles celebran.

¡Oh arma in­vencible y fortaleza inque­brantable,
victo­ria de los fieles y gloria de los sacerdote!;
concédenos llegar a la Pasión de Cristo
y a Su Re­surrección.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

¡Alégrate! Cruz portadora de la vida,
victoria invencible de la buena ala­banza,
puerta del Paraíso,
fir­meza de los fieles y júbilo de la Iglesia;
por la cual, la maldición desapareció y se desvaneció,
el poder de la Muerte fue aniquila­do
y  no­sotros fuimos elevados de la tie­rra a los Cielos.
Oh arma irresis­tible y combatiente de los demonios,
gloria de los mártires,
verdadero adorno de los piadosos
y puerto de la salvación
que otorga al mundo la gran misericordia.

viernes, 1 de julio de 2016

Oración de alabanza ortodoxa al Espíritu Santo


Derramas tu Espíritu, Señor, sobre los Apóstoles, reunidos en concilio.  Los hijos de los hebreos los ven y se asombran, pues los oyen hablar en idiomas y lenguajes extranjeros según han recibido del Espíritu.  Siendo humildes, son sabios; pescan a todas las naciones para la fe, enseñando la doctrina divina.  ¡Te ensalzamos, Señor, venido al mundo y nos salvas!  ¡Gloria a ti!

Contemplamos la verdadera Luz.  Recibimos el Espíritu celestial.  Poseemos la verdadera fe por la que adoramos a la Trinidad indivisible que nos salva.

Anuncias, O Salvador nuestro, el camino de la salud por los profetas y haces resplandecer a los Apóstoles por la acción de Tu Espíritu.  Eres Dios antes de todos los tiempos y por siempre; nuestro Dios por los siglos de los siglos.

En Tus atrios, cantaré Tus alabanzas, ¡oh Salvador del mundo!  Me arrodillaré en adoración de Tu majestad invencible.  Te bendeciré, ¡oh Señor!, de noche y de día y a toda hora.

En Tus atrios, cantaremos Tus alabanzas.  Nos arrodillaremos en adoración del Padre sin comienzo, del Hijo también sin comienzo, y del Espíritu coeterno y santísimo, la Trinidad que alumbra y santifica nuestras almas.

Cantamos las alabanzas de la Trinidad consubstancial, Padre e Hijo con el Espíritu Santo; según la doctrina de los Profetas y los Apóstoles con los Mártires.

miércoles, 8 de junio de 2016

Oración de alabanza ortodoxa al Espíritu Santo


Derramas tu Espíritu, Señor, sobre los Apóstoles, reunidos en concilio.  Los hijos de los hebreos los ven y se asombran, pues los oyen hablar en idiomas y lenguajes extranjeros según han recibido del Espíritu.  Siendo humildes, son sabios; pescan a todas las naciones para la fe, enseñando la doctrina divina.  ¡Te ensalzamos, Señor, venido al mundo y nos salvas!  ¡Gloria a ti!

Contemplamos la verdadera Luz.  Recibimos el Espíritu celestial.  Poseemos la verdadera fe por la que adoramos a la Trinidad indivisible que nos salva.

Anuncias, O Salvador nuestro, el camino de la salud por los profetas y haces resplandecer a los Apóstoles por la acción de Tu Espíritu.  Eres Dios antes de todos los tiempos y por siempre; nuestro Dios por los siglos de los siglos.

En Tus atrios, cantaré Tus alabanzas, ¡oh Salvador del mundo!  Me arrodillaré en adoración de Tu majestad invencible.  Te bendeciré, ¡oh Señor!, de noche y de día y a toda hora.

En Tus atrios, cantaremos Tus alabanzas.  Nos arrodillaremos en adoración del Padre sin comienzo, del Hijo también sin comienzo, y del Espíritu coeterno y santísimo, la Trinidad que alumbra y santifica nuestras almas.

Cantamos las alabanzas de la Trinidad consubstancial, Padre e Hijo con el Espíritu Santo; según la doctrina de los Profetas y los Apóstoles con los Mártires.

viernes, 3 de abril de 2015

Liturgia ortodoxa en la Adoración de la Santa Cruz


¡Alégrate! Cruz Portadora de la vida;
oh Paraí­so res­plandeciente de la Iglesia;
Tú que nos has brotado el madero de la incorruptibilidad
y el gozo de la gloria eterna.

Que por Ti,
las multitudes de los demonios serán expulsadas,
las Huestes Angelicales, al unísono se regoci­jan
y las asambleas de los fieles celebran.

¡Oh arma in­vencible y fortaleza inque­brantable,
victo­ria de los fieles y gloria de los sacerdote!;
concédenos llegar a la Pasión de Cristo
y a Su Re­surrección.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

¡Alégrate! Cruz portadora de la vida,
victoria invencible de la buena ala­banza,
puerta del Paraíso,
fir­meza de los fieles y júbilo de la Iglesia;
por la cual, la maldición desapareció y se desvaneció,
el poder de la Muerte fue aniquila­do
y  no­sotros fuimos elevados de la tie­rra a los Cielos.
Oh arma irresis­tible y combatiente de los demonios,
gloria de los mártires,
verdadero adorno de los piadosos
y puerto de la salvación
que otorga al mundo la gran misericordia.

viernes, 13 de marzo de 2015

Veneración del Santo Sepulcro. Divina Liturgia en el Viernes Santo de Rusia.

Con espíritu contemplativo os invito a hacer oración contemplando la Divina Liturgia celebrada en la Catedral Patriarcal del Salvador de Moscú en el Viernes Santo del año 2011. La celebración gira en torno a la veneración del Señor muerto y enterrado, a través del símbolo del sepulcro que es incensado.


jueves, 5 de marzo de 2015

Liturgia Ortodoxa. Maitines del Domingo 1 de Cuaresma


¡Ábreme las puertas del arrepentimiento,
Oh Dador de la vida!
Porque, de madrugada,
mi alma se apresura hacia el Templo de Tu Santidad,
acercándose en el templo de mi cuerpo,
enteramente profanado.
Pero, como eres Compasivo,
purificarme por la compasión de Tus Piedades.

¡Facilítame los caminos de la salvación,
Oh Madre de Dios!
Porque, he profanado mi alma con pecados horrendos
y he consumido toda mi vida con la pereza.
Pero, por Tus Intercesiones,
purifícame de toda impureza.

Tenme piedad, Oh Dios, según Tu Amor,
por Tu Inmensa Ternura borra mi delito.

Cuando medito en las multitudes de mis obras malas;
tiemblo, yo miserable, considerando el temible Día del Juicio.
Pero confiando
en la ternura de Tu Compasión,
como David, a Ti exclamo:
“Tenme piedad, Oh Dios,
según Tu Gran Misericordia.” 

sábado, 10 de enero de 2015

AKATHISTOS A LA SANTÍSIMA MADRE DE DIOS


Buscando conocer conocimiento desconocido,
la Virgen exclamó al ángel mensajero:
¿Puede nacer un hijo de un vientre casto?
Dime.
Pero él le respondió con temor, clamando:

Regocíjate, misterio del consejo inefable.
Regocíjate, fe de los que oran en silencio.
Regocíjate, preludio de los milagros de Cristo.
Regocíjate, corona de sus doctrinas.
Regocíjate, escala celestial por la cual Dios descendió.
Regocíjate, puente que conduce de la tierra al cielo.
Regocíjate, maravilla renombrada grandemente entre los ángeles.
Regocíjate, herida lamentada amargamente por los demonios.
Regocíjate, tú que inefablemente diste nacimiento a la Luz.
Regocíjate, tú que no revelaste el misterio a ninguno.
Regocíjate, tú que sobrepasas el conocimiento de los sabios.
Regocíjate, tú que traes iluminación al entendimiento de los fieles.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Oración de Aleksander Zacepa, soldado soviético, poco antes de morir en la Segunda Guerra Mundial


¡Escucha, oh Dios! En mi vida no he hablado ni una sola vez contigo,
pero hoy me vienen ganas de hacer fiesta.
Desde pequeño me han dicho siempre que Tú no existes...
Y yo, como un idiota, lo he creído.

Nunca he contemplado tus obras,
pero esta noche he visto desde el cráter de una granada el cielo lleno de estrellas
y he quedado fascinado por su resplandor.
En ese instante he comprendido qué terrible es el engaño...

No sé, oh dios, si me darás tu mano,
 pero te digo que Tú me entiendes...
¿No es algo raro que en medio de un espantoso infierno
se me haya aparecido la luz y te haya descubierto?

No tengo nada más que decirte.
Me siento feliz, pues te he conocido.
A medianoche tenemos que atacar,
pero no tengo miedo,
Tú nos ves.

¡Han dado la señal!
Me tengo que ir.
¡Qué bien se estaba contigo!
Quiero decirte, y Tú lo sabes, que la batalla será dura:
quizá esta noche vaya a tocar a tu puerta.
Y si bien hasta ahora no he sido tu amigo, cuando vaya,
 ¿me dejarás entrar?

Pero, ¿qué me pasa? ¿Lloro?
Dios mío, mira lo que me ha pasado.
Sólo ahora he comenzado a ver con claridad...
Dios mío, me voy... Será difícil regresar.
Qué raro, ahora la muerte no me da miedo".

jueves, 22 de agosto de 2013

Liturgia de san Juan Crisóstomo - Oración del Trisagio


¡Dios santo, que en lo santo encuentras tu reposo, a quien los Serafines alaban clamando el triple santo, a quien glorifican los Querubines y adora todo el ejército celestial!

Tú sacaste el universo de la nada al ser; tú creaste al hombre a tu imagen y semejanza, adornándolo con todos tus dones; tú das sabiduría e inteligencia a quien te lo pide; tú no te desentiendes del pecador, sino que has dispuesto una conversión que lo salve; tú nos permites a nosotros, tus humildes e indignos siervos, presentarnos una vez más ante la gloria de tu santo altar y tributarte la debida adoración y alabanza: acepta, pues, también de nuestra boca de pecadores el canto del trisagio, oh Dueño nuestro,  y  visítanos  en tu bondad.

Perdona nuestras culpas de malicia y de fragilidad, santifica nuestras almas y cuerpos, y concédenos que santamente te demos culto todos los días de nuestra vida, por la intercesión de la santa Madre de Dios y de todos los santos en los que desde antiguo te has complacido.

jueves, 15 de agosto de 2013

Oración bizantina en la Dormición de la Virgen María


Las potencias supremas de los cielos, presentándose en coro ante su soberano, escoltan llenas de temor el cuerpo purísimo que ha acogida a Dios; la preceden en la subida, invisibles, gritan a las huestes que están en las alturas: Mirad, llega la Madre de Dios, Reina del universo.

Alzad los dinteles y acoged con honores dignos del Reino ultramundano a Aquella que es la Madre de la Luz eterna. De hecho, gracias a Ella se ha llevado a cabo la salvación de todos los mortales. No podemos fijar en Ella nuestro rostro y es casi imposible no tributarle dignas alabanzas.

Su sobreeminencia excede a toda mente. Tú, oh Inmaculada Madre de Dios, que siempre vives junto a tu Rey e Hijo portador de vida, incesantemente intercedes para que sea preservado y salvado de todo ataque adverso tu nuevo pueblo: nosotros nos gozamos de tu protección, y por siglos, con todo esplendor, te proclamamos bienaventurada.

Cuando te marchaste, oh Madre de Dios, junto a Aquél que de ti nació inefablemente, estaban presentes Santiago, hermano de Dios y primer pontífice, junto a Pedro, venerabilísimo y sumo corífeo de los teólogos, y de todo el coro divino de los apóstoles.

Con himnos teológicos los apóstoles celebraban el divino y extraordinario misterio de la economía del Cristo Dios; y prestando los últimos cuidados a tu cuerpo, origen de vida y morada de Dios, se regocijaban, oh digna de todo canto.

Desde lo alto las santísimas y nobilísimas huestes angélicas miraban con estupor el prodigio y, con la cabeza inclinada, las unas a las otras se gritaban : Alzad los dinteles, y acoged a Aquella que ha dado a luz al Creador del cielo y de la tierra; celebremos con himnos de gloria el cuerpo santo y venerable que ha hospedado al Señor que a nosotros no se nos ha dado a contemplar. Y nosotros, festejando tu memoria, a ti gritamos, oh digna de todo canto: Alza la frente de los cristianos y salva nuestras almas.

lunes, 1 de julio de 2013

Oración de alabanza ortodoxa al Espíritu Santo


Derramas tu Espíritu, Señor, sobre los Apóstoles, reunidos en concilio.  Los hijos de los hebreos los ven y se asombran, pues los oyen hablar en idiomas y lenguajes extranjeros según han recibido del Espíritu.  Siendo humildes, son sabios; pescan a todas las naciones para la fe, enseñando la doctrina divina.  ¡Te ensalzamos, Señor, venido al mundo y nos salvas!  ¡Gloria a ti!

Contemplamos la verdadera Luz.  Recibimos el Espíritu celestial.  Poseemos la verdadera fe por la que adoramos a la Trinidad indivisible que nos salva.

Anuncias, O Salvador nuestro, el camino de la salud por los profetas y haces resplandecer a los Apóstoles por la acción de Tu Espíritu.  Eres Dios antes de todos los tiempos y por siempre; nuestro Dios por los siglos de los siglos.

En Tus atrios, cantaré Tus alabanzas, ¡oh Salvador del mundo!  Me arrodillaré en adoración de Tu majestad invencible.  Te bendeciré, ¡oh Señor!, de noche y de día y a toda hora.

En Tus atrios, cantaremos Tus alabanzas.  Nos arrodillaremos en adoración del Padre sin comienzo, del Hijo también sin comienzo, y del Espíritu coeterno y santísimo, la Trinidad que alumbra y santifica nuestras almas.

Cantamos las alabanzas de la Trinidad consubstancial, Padre e Hijo con el Espíritu Santo; según la doctrina de los Profetas y los Apóstoles con los Mártires.