miércoles, 4 de octubre de 2017

Oración en la memoria de san Francisco de Asís

Zurbarán - San Francisco de Asís

Dios nuestro,
que otorgaste a san Francisco
la gracia de identificarse con Cristo
por la humildad y la pobreza;
concédenos que, imitando sus ejemplos,
podamos seguir a tu Hijo
y unirnos a ti con la alegría del amor.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

martes, 3 de octubre de 2017

Oración en la memoria de san Francisco de Borja


Oh Dios, que llamaste a San Francisco de Borja
del palacio real a tu humilde servicio;
haz que por su intercesión,
vivan solo para ti los que han muerto al pecado
y han renunciado al mundo.

Señor y Dios nuestro,
que nos mandas valorar los bienes de este mundo,
según el criterio de tu ley;
al celebrar la fiesta de san Francisco de Borja,
tu siervo fiel y cumplidor,
enséñanos a comprender que nada hay en el mundo
comparable a la alegría de gastar la vida en tu servicio.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

lunes, 2 de octubre de 2017

Por las Hermanas del Angel de la Guarda


Oremos por las Hermanas del Santo Ángel, a quienes he tenido el privilegio de conocer en la Misión Católica de Munich, que son verdaderos ángeles con tantas personas que encuentran en ellas una imagen convincente del amor evangélico. Oremos por las hermanas que se han dedicado a la enseñanza, y a las hermanas ancianas que han gastado su vida en el servicio a los demás. Para que el Señor las proteja, las bendiga, y las envíe sus santos ángeles.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Por vuestras oraciones me libréis de las tinieblas de este siglo

Pedro Berruguete. San Gregorio y san Jerónimo

¡Cuánto, cuánto me holgara de hallarme ahora entre vosotros y, aunque estos ojos míos no merecen mirarla, abrazar, con todo el júbilo de mi alma, vuestra admirable compañía! Ahí contemplaría un desierto más deleitoso que cualquier ciudad; vería lugares desamparados de moradores, sitiados, a manera de un paraíso, por ejércitos de santos. Pero mis culpas han hecho que una cabeza cargada de todo linaje de crímenes no se junte con un coro de bienaventurados. Por eso, yo os suplico, ya que no dudo lo podéis alcanzar, que por vuestras oraciones me libréis de las tinieblas de este siglo. Ya os lo dije antes presente, y ahora por carta no ceso de manifestaros mi deseo: mi alma es arrebatada por el ansia más ardiente hacia esa manera de vida; a vosotros toca ahora que a la voluntad siga el efecto. A mí me toca el querer; a vuestras oraciones, que no sólo quiera, sino que pueda.

Yo soy como la oveja enferma descarriada del resto de la manada, y, si el buen pastor no me vuelve sobre sus hombros al aprisco, mis pasos resbalarán y, en el intento mismo de levantarme, daré conmigo mismo en el suelo. Yo soy aquel hijo pródigo que he malbaratado toda la parte de hacienda que mi padre me diera; y aún no me he postrado a los pies del que me engendrara, todavía no he empezado a repudiar los halagos de mis pasadas demasías. Y ahora que un tanto he comenzado no tanto a dejar mis vicios cuanto a quererlos dejar, el diablo trata de envolverme en nuevas redes. Ahora me pone ante los ojos nuevos obstáculos y rodea todo mar y todo océano. Ahora, puesto en medio de este elemento, no puedo ni avanzar ni retroceder. Sólo me queda que por vuestras oraciones me empuje el soplo del Espíritu Santo y me conduzca al puerto de la codiciada orilla.

San Jerónimo
Carta a los anacoretas; de antes de retirarse al desierto de Calcis, en el 374.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Prefacio de los santos Angeles

Marco d'Oggiono - Los tres Arcángeles

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Y proclamar siempre tus alabanzas en los ángeles y arcángeles,
porque el honor que ellos te tributan
manifiesta tu grandeza y tu gloria
y, por grande que sea su esplendor
tú demuestras cuán inmenso eres,
y que has de ser honrado por encima de cualquier creatura,
por Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, te alaba la multitud de los ángeles,
y nosotros nos unimos a ellos
para adorarte alegremente
y cantar a una sola voz:

Santo, Santo, Santo
es el Señor,
Dios de universo.
Llenos están el cielo y la tierra
de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor
Hosanna en el cielo

jueves, 28 de septiembre de 2017

Liturgia mozárabe. oración entre los Dípticos del Domingo XXV

Fernando Yáñez de la Almedina - Busto de Cristo

Señor Dios, tú quieres, que, sin cesar, te recemos,
y en tu bondad concedes que podamos invocarte,
tú que alientas los buenos deseos
y nada deniegas a los que llevan una vida honrada;
inspira anticipadamente lo que deseas escuchar
para poder realizar lo que te agrada;
concédenos lo que deseas amar en nosotros
para que puedas siempre escuchamos.

Concede que las aspiraciones sean sinceras; 
los deseos, santos; 
los servicios, eficaces; 
los secretos, respetados; 
las palabras, humildes; 
las conversaciones, agradables; 
las alabanzas, infatigables; 
que las plegarias sean puras, 
las peticiones, convenientes; 
las súplicas, justas; 
los ruegos, tenaces; 
los encomios, constantes; 
que, invocado por todos nosotros, 
nos concedas a todos cuanto es necesario para alcanzar la vida eterna.
R/. Amén.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza


Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo a levantar el rostro hacia ti,
porque nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza, 
y nuestra culpa llega al cielo.
Desde los tiempos de nuestros padres hasta hoy
hemos sido reos de grandes culpas
y, por nuestros delitos, nosotros con nuestros reyes sacerdotes
hemos sido entregados a reyes extranjeros,
a la espada, al destierro, al saqueo y a la ignominia,
que es la situación actual.
Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia,
dejándonos un resto y una estaca en su lugar santo,
dando luz a nuestros ojos
y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud.

Lectura del libro de Esdras (9,5-9)