Mostrando entradas con la etiqueta arrepentimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arrepentimiento. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de marzo de 2019

Liturgia Ortodoxa. Maitines del Domingo 1 de Cuaresma


¡Ábreme las puertas del arrepentimiento,
Oh Dador de la vida!
Porque, de madrugada,
mi alma se apresura hacia el Templo de Tu Santidad,
acercándose en el templo de mi cuerpo,
enteramente profanado.
Pero, como eres Compasivo,
purificarme por la compasión de Tus Piedades.

¡Facilítame los caminos de la salvación,
Oh Madre de Dios!
Porque, he profanado mi alma con pecados horrendos
y he consumido toda mi vida con la pereza.
Pero, por Tus Intercesiones,
purifícame de toda impureza.

Tenme piedad, Oh Dios, según Tu Amor,
por Tu Inmensa Ternura borra mi delito.

Cuando medito en las multitudes de mis obras malas;
tiemblo, yo miserable, considerando el temible Día del Juicio.
Pero confiando
en la ternura de Tu Compasión,
como David, a Ti exclamo:
“Tenme piedad, Oh Dios,
según Tu Gran Misericordia.” 

miércoles, 6 de febrero de 2019

Arrepentimiento


Cuando me paro a contemplar mi estado,
y a ver los pasos por donde he venido,
me espanto de que un hombre tan perdido
a conocer su error haya llegado.

Cuando miro los años que he pasado,
la divina razón puesta en olvido,
conozco que piedad del cielo ha sido
no haberme en tanto mal precipitado.

Entré por laberinto tan extraño,
fiando al débil hilo de la vida
el tarde conocido desengaño;

mas de tu luz mi escuridad vencida,
el monstro muerto de mi ciego engaño,
vuelve a la patria, la razón perdida.

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto I

lunes, 6 de noviembre de 2017

Salmo penitencial. Salmo 37

Jean Baptiste de Champaigne - El Buen Pastor

Señor, no me corrijas con ira,
no me castigues con cólera:
tus flechas se me han clavado,
tu mano pesa sobre mí;
no hay parte ilesa en mi carne, a causa de tu furor;
no tienen descanso mis huesos, a causa de mis pecados;
mis culpas sobrepasan mi cabeza,
son un peso superior a mis fuerzas;
mis llagas están podridas y supuran,
por causa de mi insensatez;
voy encorvado y encogido
todo el día camino sombrío,
tengo las espaldas ardiendo,
no hay parte ilesa en mi carne;
estoy agotado, deshecho del todo,
rujo con más fuerza que un león.
Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia,
no se te ocultan mis gemidos;
siento palpitar mi corazón,
me abandonan las fuerzas,
y me falta hasta la luz de los ojos.
Mis amigos y compañeros se alejan de mí,
mis parientes se quedan a distancia;
me tienden lazos los que atentan contra mí,
los que desean mi daño me amenazan de muerte,
todo el día murmuran traiciones.
Pero yo, como un sordo, no oigo,
como un mudo, no abro la boca;
soy como uno que no oye y no puede replicar.
En ti, Señor, espero,
y tú me escucharás, Señor, Dios mío;
esto pido: que no se alegren por mi causa,
que cuando resbale mi pie, no canten triunfo.
Porque yo estoy a punto de caer,
y mi pena no se aparta de mí.
Yo confieso mi culpa,
me aflige mi pecado.
Mis enemigos mortales son poderosos,
son muchos los que me aborrecen sin razón,
los que me pagan males por bienes,
los que me atacan cuando procuro el bien.
No me abandones, Señor,
Dios mío, no te quedes lejos;
ven aprisa a socorrerme,
Señor mío, mi salvación.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Salmo penitencial. Salmo Sexto

Jean Baptiste de Champaigne - El Buen Pastor

Señor, no me corrijas con ira,
no me castigues con cólera.

Misericordia, Señor, que desfallezco;
cura, Señor, mis huesos dislocados.
Tengo el alma en delirio,
y tú, Señor, ¿hasta cuándo?

Vuélvete, Señor, liberta mi alma,
sálvame, por tu misericordia.
Porque en el reino de la muerte nadie te invoca,
y en el Abismo, ¿quién te alabará?

Estoy agotado de gemir,
de noche lloro sobre el lecho,
riego mi cama con lágrimas.
Mis ojos se consumen, irritados,
envejecen por tantas contradicciones.

Apartaos de mí los malvados,
porque el Señor ha escuchado mis sollozos;
el Señor ha escuchado mi súplica,
el Señor ha aceptado mi oración.

Que la vergüenza abrume a mis enemigos,
que avergonzados huyan al momento.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Oración de arrepentimiento


 ¡Oh, bien hallan las lágrimas lloradas 
por culpas en tus ojos cometidas,
aquellas de tu amor agradecidas,
y estas de tu grandeza perdonadas!
   
¡Oh qué dulces que son bien empleadas, 
y a los umbrales de tu Cruz vertidas!
Pluguiera a Dios tuviera yo mil vidas,
todas en llanto de tu amor bañadas.

   Si lágrimas, si voces pueden tanto,
quien llora sus pasados desatinos,
da al cielo gloria y al infierno espanto.

   No conocen los hombres tus caminos,
pero conocen que del alma el llanto
detiene el curso de tus pies divinos.

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto XVII

lunes, 13 de febrero de 2017

¿Quién sino yo tan ciego hubiera sido?

Antonio de Pereda - San Guillermo de Aquitania

 ¿Quién sino yo tan ciego hubiera sido,
que no viera la luz? ¿Quién aguardara
a que con tantas voces le llamara
aquel despertador de tanto olvido?

   ¿Quién sino yo por el abril florido
de caduco laurel se coronara,
y la opinión mortal solicitara
con tanto tiempo, en tanto error perdido?

   ¿Quién sino yo tan atrevido fuera
que descolgara de Sión la lira,
y al babilonio vil música diera?

   ¿Y quién, sino quien es verdad, la ira
templara en mí, porque al morir dijera
que toda mi esperanza fue mentira?

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto VII

sábado, 4 de febrero de 2017

Arrepentimiento


Cuando me paro a contemplar mi estado,
y a ver los pasos por donde he venido,
me espanto de que un hombre tan perdido
a conocer su error haya llegado.

Cuando miro los años que he pasado,
la divina razón puesta en olvido,
conozco que piedad del cielo ha sido
no haberme en tanto mal precipitado.

Entré por laberinto tan extraño,
fiando al débil hilo de la vida
el tarde conocido desengaño;

mas de tu luz mi escuridad vencida,
el monstro muerto de mi ciego engaño,
vuelve a la patria, la razón perdida.

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto I

martes, 15 de noviembre de 2016

Para que el Señor nos conceda el arrepentimiento


Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Ahí en Sardes tienes unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos irán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen. El que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida, pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre.

En la primera lectura de la Eucaristía leemos esta admonición del Apocalipsis a la comunidad cristiana de Sardes. También nosotros necesitamos recordar que nuestras obras, con frecuencia, no son perfectas. Por lo tanto, oremos los unos por los otros, para que el Señor nos conceda el arrepentimiento de nuestros pecados, para poder así ver inscritos nuestros nombres, junto a los vencedores, en el libro de la vida.

sábado, 25 de junio de 2016

Oración de arrepentimiento


Pasos de mi primera edad, que fuistes
por el camino fácil de la muerte,
hasta llegarme al tránsito más fuerte
que por la senda de mi error pudistes; 

  ¿qué basilisco entre las flores vistes
que de su engaño a la razón advierte?
Volved atrás, porque el temor concierte
las breves horas de mis años tristes. 

  ¡Oh pasos esparcidos vanamente!
¿qué furia os incitó, que habéis seguido
la senda vil de la ignorante gente? 

 Mas ya que es hecho, que volváis os pido:
que quien de lo perdido se arrepiente,
aun no puede decir que lo ha perdido.

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto II

jueves, 5 de noviembre de 2015

Salmo penitencial. Salmo 37

Jean Baptiste de Champaigne - El Buen Pastor

Señor, no me corrijas con ira,
no me castigues con cólera:
tus flechas se me han clavado,
tu mano pesa sobre mí;
no hay parte ilesa en mi carne, a causa de tu furor;
no tienen descanso mis huesos, a causa de mis pecados;
mis culpas sobrepasan mi cabeza,
son un peso superior a mis fuerzas;
mis llagas están podridas y supuran,
por causa de mi insensatez;
voy encorvado y encogido
todo el día camino sombrío,
tengo las espaldas ardiendo,
no hay parte ilesa en mi carne;
estoy agotado, deshecho del todo,
rujo con más fuerza que un león.
Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia,
no se te ocultan mis gemidos;
siento palpitar mi corazón,
me abandonan las fuerzas,
y me falta hasta la luz de los ojos.
Mis amigos y compañeros se alejan de mí,
mis parientes se quedan a distancia;
me tienden lazos los que atentan contra mí,
los que desean mi daño me amenazan de muerte,
todo el día murmuran traiciones.
Pero yo, como un sordo, no oigo,
como un mudo, no abro la boca;
soy como uno que no oye y no puede replicar.
En ti, Señor, espero,
y tú me escucharás, Señor, Dios mío;
esto pido: que no se alegren por mi causa,
que cuando resbale mi pie, no canten triunfo.
Porque yo estoy a punto de caer,
y mi pena no se aparta de mí.
Yo confieso mi culpa,
me aflige mi pecado.
Mis enemigos mortales son poderosos,
son muchos los que me aborrecen sin razón,
los que me pagan males por bienes,
los que me atacan cuando procuro el bien.
No me abandones, Señor,
Dios mío, no te quedes lejos;
ven aprisa a socorrerme,
Señor mío, mi salvación.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Salmo penitencial. Salmo Sexto

Jean Baptiste de Champaigne - El Buen Pastor

Señor, no me corrijas con ira,
no me castigues con cólera.

Misericordia, Señor, que desfallezco;
cura, Señor, mis huesos dislocados.
Tengo el alma en delirio,
y tú, Señor, ¿hasta cuándo?

Vuélvete, Señor, liberta mi alma,
sálvame, por tu misericordia.
Porque en el reino de la muerte nadie te invoca,
y en el Abismo, ¿quién te alabará?

Estoy agotado de gemir,
de noche lloro sobre el lecho,
riego mi cama con lágrimas.
Mis ojos se consumen, irritados,
envejecen por tantas contradicciones.

Apartaos de mí los malvados,
porque el Señor ha escuchado mis sollozos;
el Señor ha escuchado mi súplica,
el Señor ha aceptado mi oración.

Que la vergüenza abrume a mis enemigos,
que avergonzados huyan al momento.

jueves, 5 de marzo de 2015

Liturgia Ortodoxa. Maitines del Domingo 1 de Cuaresma


¡Ábreme las puertas del arrepentimiento,
Oh Dador de la vida!
Porque, de madrugada,
mi alma se apresura hacia el Templo de Tu Santidad,
acercándose en el templo de mi cuerpo,
enteramente profanado.
Pero, como eres Compasivo,
purificarme por la compasión de Tus Piedades.

¡Facilítame los caminos de la salvación,
Oh Madre de Dios!
Porque, he profanado mi alma con pecados horrendos
y he consumido toda mi vida con la pereza.
Pero, por Tus Intercesiones,
purifícame de toda impureza.

Tenme piedad, Oh Dios, según Tu Amor,
por Tu Inmensa Ternura borra mi delito.

Cuando medito en las multitudes de mis obras malas;
tiemblo, yo miserable, considerando el temible Día del Juicio.
Pero confiando
en la ternura de Tu Compasión,
como David, a Ti exclamo:
“Tenme piedad, Oh Dios,
según Tu Gran Misericordia.” 

lunes, 16 de febrero de 2015

¿Quién sino yo tan ciego hubiera sido?

Antonio de Pereda - San Guillermo de Aquitania

 ¿Quién sino yo tan ciego hubiera sido,
que no viera la luz? ¿Quién aguardara
a que con tantas voces le llamara
aquel despertador de tanto olvido?

   ¿Quién sino yo por el abril florido
de caduco laurel se coronara,
y la opinión mortal solicitara
con tanto tiempo, en tanto error perdido?

   ¿Quién sino yo tan atrevido fuera
que descolgara de Sión la lira,
y al babilonio vil música diera?

   ¿Y quién, sino quien es verdad, la ira
templara en mí, porque al morir dijera
que toda mi esperanza fue mentira?

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto VII

viernes, 13 de febrero de 2015

Arrepentimiento


Cuando me paro a contemplar mi estado,
y a ver los pasos por donde he venido,
me espanto de que un hombre tan perdido
a conocer su error haya llegado.

Cuando miro los años que he pasado,
la divina razón puesta en olvido,
conozco que piedad del cielo ha sido
no haberme en tanto mal precipitado.

Entré por laberinto tan extraño,
fiando al débil hilo de la vida
el tarde conocido desengaño;

mas de tu luz mi escuridad vencida,
el monstro muerto de mi ciego engaño,
vuelve a la patria, la razón perdida.

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto I

martes, 18 de noviembre de 2014

Para que el Señor nos conceda el arrepentimiento


Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Ahí en Sardes tienes unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos irán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen. El que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida, pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre.

En la primera lectura de la Eucaristía leemos esta admonición del Apocalipsis a la comunidad cristiana de Sardes. También nosotros necesitamos recordar que nuestras obras, con frecuencia, no son perfectas. Por lo tanto, oremos los unos por los otros, para que el Señor nos conceda el arrepentimiento de nuestros pecados, para poder así ver inscritos nuestros nombres, junto a los vencedores, en el libro de la vida.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Salmo penitencial. Salmo Sexto

Jean Baptiste de Champaigne - El Buen Pastor

Señor, no me corrijas con ira,
no me castigues con cólera.

Misericordia, Señor, que desfallezco;
cura, Señor, mis huesos dislocados.
Tengo el alma en delirio,
y tú, Señor, ¿hasta cuándo?

Vuélvete, Señor, liberta mi alma,
sálvame, por tu misericordia.
Porque en el reino de la muerte nadie te invoca,
y en el Abismo, ¿quién te alabará?

Estoy agotado de gemir,
de noche lloro sobre el lecho,
riego mi cama con lágrimas.
Mis ojos se consumen, irritados,
envejecen por tantas contradicciones.

Apartaos de mí los malvados,
porque el Señor ha escuchado mis sollozos;
el Señor ha escuchado mi súplica,
el Señor ha aceptado mi oración.

Que la vergüenza abrume a mis enemigos,
que avergonzados huyan al momento.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Por nuestra conversión



Oremos este viernes, los unos los otros, para que el Señor resucitado, que triunfó sobre el pecado y la muerte, nos conceda un sincero arrepentimiento de nuestros pecados, y la fuerza para reemprender, a través del sacramento de la penitencia, el camino de nuestra conversión, a ejemplo de María Magdalena.

miércoles, 25 de junio de 2014

Oración de arrepentimiento


Pasos de mi primera edad, que fuistes
por el camino fácil de la muerte,
hasta llegarme al tránsito más fuerte
que por la senda de mi error pudistes; 

  ¿qué basilisco entre las flores vistes
que de su engaño a la razón advierte?
Volved atrás, porque el temor concierte
las breves horas de mis años tristes. 

  ¡Oh pasos esparcidos vanamente!
¿qué furia os incitó, que habéis seguido
la senda vil de la ignorante gente? 

 Mas ya que es hecho, que volváis os pido:
que quien de lo perdido se arrepiente,
aun no puede decir que lo ha perdido.

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto II

sábado, 5 de abril de 2014

Oración de arrepentimiento


 ¡Oh, bien hallan las lágrimas lloradas 
por culpas en tus ojos cometidas,
aquellas de tu amor agradecidas,
y estas de tu grandeza perdonadas!
   
¡Oh qué dulces que son bien empleadas, 
y a los umbrales de tu Cruz vertidas!
Pluguiera a Dios tuviera yo mil vidas,
todas en llanto de tu amor bañadas.

   Si lágrimas, si voces pueden tanto,
quien llora sus pasados desatinos,
da al cielo gloria y al infierno espanto.

   No conocen los hombres tus caminos,
pero conocen que del alma el llanto
detiene el curso de tus pies divinos.

Lope de Vega
Rimas Sacras. Soneto XVII