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viernes, 10 de marzo de 2017

Por el perdón de nuestros pecados

Oremos, los unos por los otros, este Viernes de Cuaresma, para que el Señor nos conceda el perdón de nuestros pecados, y nos ayude a luchar contra el mal.

Muere la vida, y vivo yo sin vida,
ofendiendo la vida de mi muerte.
Sangre divina de las venas vierte,
y mi diamante su dureza olvida.

  Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte,
y de su cuerpo la mayor herida.

  ¡Oh duro corazón de mármol frío!,
¿tiene tu Dios abierto el lado izquierdo,
y no te vuelves un copioso río?

  Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y como no la tengo, no la pierdo.

Lope de Vega. Rimas Sacras. Soneto XVI

martes, 15 de noviembre de 2016

Para que el Señor nos conceda el arrepentimiento


Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Ahí en Sardes tienes unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos irán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen. El que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida, pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre.

En la primera lectura de la Eucaristía leemos esta admonición del Apocalipsis a la comunidad cristiana de Sardes. También nosotros necesitamos recordar que nuestras obras, con frecuencia, no son perfectas. Por lo tanto, oremos los unos por los otros, para que el Señor nos conceda el arrepentimiento de nuestros pecados, para poder así ver inscritos nuestros nombres, junto a los vencedores, en el libro de la vida.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Oración por el perdón de nuestros pecados


Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

martes, 18 de noviembre de 2014

Para que el Señor nos conceda el arrepentimiento


Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Ahí en Sardes tienes unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos irán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen. El que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida, pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre.

En la primera lectura de la Eucaristía leemos esta admonición del Apocalipsis a la comunidad cristiana de Sardes. También nosotros necesitamos recordar que nuestras obras, con frecuencia, no son perfectas. Por lo tanto, oremos los unos por los otros, para que el Señor nos conceda el arrepentimiento de nuestros pecados, para poder así ver inscritos nuestros nombres, junto a los vencedores, en el libro de la vida.

lunes, 13 de octubre de 2014

Por la verdadera libertad


Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.

Este texto de la Carta a los Gálatas que leemos hoy nos invita a orar, los unos por los otros, para que el Señor nos conceda vencer la esclavitud del pecado y vivir en la verdadera libertad y en el amor fraterno.

miércoles, 30 de abril de 2014

Por el perdón de nuestros pecados


Ésta es la causa de la condenación:
que la luz vino al mundo,
y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz,
porque sus obras eran malas.

Este texto del Capítulo 3 del Evangelio según san Juan que hoy leemos en la liturgia nos invita a orar, los unos por los otros, para que el Señor resucitado, fuente de paz y de misericordia, perdone nuestros pecados, y nos ayude a regenerarnos en una vida nueva, en la que venzamos sobre el poder del mal mediante el poder del amor.

viernes, 14 de marzo de 2014

Por el perdón de nuestros pecados

Oremos, los unos por los otros, este Viernes de Cuaresma, para que el Señor nos conceda el perdón de nuestros pecados, y nos ayude a luchar contra el mal.

Muere la vida, y vivo yo sin vida,
ofendiendo la vida de mi muerte.
Sangre divina de las venas vierte,
y mi diamante su dureza olvida.

  Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte,
y de su cuerpo la mayor herida.

  ¡Oh duro corazón de mármol frío!,
¿tiene tu Dios abierto el lado izquierdo,
y no te vuelves un copioso río?

  Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y como no la tengo, no la pierdo.

Lope de Vega. Rimas Sacras. Soneto XVI

lunes, 26 de agosto de 2013

Por la pureza de corazón


Oremos los unos por los otros, para que el Señor nos conceda la pureza de corazón, y nos libre de la hipocresía y de la falsedad, que hoy condena duramente en el Evangelio.

Para que la humildad ante Dios, la caridad ante los hermanos, y la rectitud ante nosotros mismos, nos guíen siempre en nuestra vida espiritual, y nunca haga presa en nosotros el orgullo o la hipocresía.

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad

miércoles, 14 de agosto de 2013

Oración por el perdón de nuestros pecados


Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.