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lunes, 14 de diciembre de 2015

Llama de Amor viva


¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

   ¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

   ¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!

   ¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

miércoles, 7 de enero de 2015

San Juan de la Cruz. Romance del Nacimiento

José Caludio Antolínez. Adoración de los Pastores

Ya que era llegado el tiempo 
en que de nacer había, 
así como desposado 
de su tálamo salía,

abrazado con su esposa, 
que en sus brazos la traía, 
al cual la graciosa Madre 
en su pesebre ponía,

entre unos animales 
que a la sazón allí había, 
los hombres decían cantares, 
los ángeles melodía,

festejando el desposorio 
que entre tales dos había, 
pero Dios en el pesebre 
allí lloraba y gemía,

que eran joyas que la esposa 
al desposorio traía, 
y la Madre estaba en pasmo 
de que tal trueque veía:

el llanto del hombre en Dios, 
y en el hombre la alegría, 
lo cual del uno y del otro 
tan ajeno ser solía.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Llama de Amor viva


¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

   ¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

   ¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!

   ¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!