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martes, 3 de febrero de 2015

Por la fuerza de la gracia para nuestro combate cristiano

Memling - Crucifixión de Hamburgo

Una nube ingente de testigos nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

Oremos, los unos por los otros, para que el Señor nos conceda la fuerza de su gracia en nuestro combate por el mal, para que, como dice el texto de la Carta a los Hebreos que hoy leemos, el ejemplo de tantos testigos del Señor nos mueva a seguir con ánimo su ejemplo por el camino de la Cruz hacia la Resurrección.

jueves, 30 de octubre de 2014

El combate espiritual


Poneos las armas que Dios os da, para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Por eso, tomad las armas de Dios, para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones. Estad firmes, repito: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz. Y, por supuesto, tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomad por casco la salvación y por espada la del Espíritu, es decir, la palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. 

Este emocionante texto del capítulo sexto de la Carta a los Efesios que leemos hoy como primera lectura nos invita a orar, los unos por los otros, para que el Señor nos conceda su ayuda en nuestro combate espiritual contra las fuerzas del mal.